paisajes

Tras una copiosa nevada, las cumbres de las montañas de Sierra Nevada recortaban el cielo. Poco a poco la luz del atardecer dejo su calidez sobre la nieve de la cumbre del pico Veleta. La escena, contemplada desde las cumbres del P.N. Sierra de Huetor no podía ser más inspiradora, recordándome la belleza del paisaje de montaña y de cómo el clima podía cambiar y modular el paisaje. El contraste entre el frío de la nieve con la luz del sol se imponía en el escenario. Los árboles del primer plano quedaban como testigos de un ecosistema que se nutre a sí mismo de armonía salvaje.

Las montañas rodean la laguna de Tajos Altos, en el Parque Nacional de Sierra Nevada, durante los primeros instantes del amanecer. La nieve acumulada en el invierno se derrite lentamente llenando de agua estos grandes vasos impermeables de altura. La silueta del cerro del Caballo, con más de tres mil metros de altura sobrepasa la línea del horizonte, que se dibuja en un degradado de colores de más cálidos a más fríos, anunciando que algo nuevo va a suceder en nuestras vidas.